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The Core




Hace un lustro apareció con fuerza un nuevo género que contó con el total beneplácito del público. Se trataba del catastrofista y podía resumirse básicamente en lo siguiente: un grupo de personajes anónimos se veían obligados a convertirse en auténticos héroes a fin de librar a nuestro planeta de distintos peligros que amenazaban con destruirlo.

Títulos como “Independece Day”, “Armageddon” o “Deep Impact” se convirtieron en paradigma de una remesa de filmes que tuvo irregulares resultados comerciales, estéticos e intelectuales. Después –tras los fatídicos atentados del 11 de septiembre, y visto que no estaba la situación para ahondar en las heridas abiertas de la sociedad americana- este tipo de cine entró en un prematuro ocaso.

Pero la situación parece haber cambiado, y títulos como el que nos ocupa ( al que hay que sumar el recién estrenado en las pantallas españolas, “El día después de mañana” ) parecen resucitar esta forma de hacer cine que también tuvo gran acogida en los años setenta y que cuenta con una legión de seguidores que acuden en tropel al cine para disfrutar de explosiones, saltos, situaciones límite e intuyendo como sería un cataclismo en la Tierra, sabiendo –claro está- que a la salida del cine todo seguirá igual.

En el caso de “The Core”, de forma súbita, y sin ningún tipo de razón aparente, el núcleo de nuestro planeta ha dejado de rotar, lo cual ha repercutido en un deterioro del campo electromagnético de la Tierra, provocando una ola de catástrofes que amenaza con desolar la humanidad a muy corto plazo. Así, mientras que en Boston fallecen más de una treintena de personas en un radio de pocas manzanas, el famoso puente Golden Gate de San Francisco se derrumba, sepultando consigo a cientos de conductores.

Pero la catástrofe, al contrario de lo que suele acontecer en la mayoría de filmes de este tipo, no se limita tan solo a los Estados Unidos, pues también se extiende a lugares emblemáticos de nuestro continente. Observamos atónitos como los cimientos del Coliseo de Roma se desploman frente a cientos de visitantes o como en Trafalgar Square una extensa bandada de palomas pierde el control y provoca el pánico entre los transeúntes londinenses.

A la vista de los acontecimientos, los miembros del Ejército y el Gobierno deciden poner el futuro mundial en las manos de Josh Keyes ( interpretado por Aaron Eckhark ), un profesor universitario especializado en geofísica, y el cual –junto a un equipo formado por alguno de los mejores científicos del mundo- conformará la tripulación de una nave subterránea diseñada por uno de ellos y pilotada por la Mayor Rebecca “Beck” Childs ( a la cual da vida la oscarizada Hilary Swank ) que tendrá como misión detonar un dispositivo nuclear a fin de reactivar el núcleo y que todo vuelva a la normalidad.

Dirigida por el debutante Jon Amiel, esta obra, pese a que en un principio parece recordarnos argumentalmente a otras cintas de este género como la mencionada Armageddon ( sobre todo en lo que a la forma de reclutar a los integrantes de la misión se refiere ), más tarde cambia su registro hasta hacernos pensar que estamos en un viaje al centro de la Tierra al estilo Julio Verne y que en cualquier momento vamos a encontrarnos con un dinosaurio de magnas proporciones o la ciudad perdida de Atlantis.

Pero todo se queda ahí, y este es uno de los problemas de la obra, pues el espectador tal vez eche en falta un poco más de acción, algo a lo que tampoco ayuda demasiado la banda sonora, en la que Christopher Young –en su intento de dar ritmo a la narración- “obsequia” a nuestros oídos con una música plagada de altibajos y que llega incluso a molestarnos por momentos, provocando una pérdida de tensión.

Por otro lado, los efectos especiales, si bien no brillan por su excesiva brillantez, si dotan al rollo de una gran espectacularidad, sobre todo cuando se intentan obtener resultados sencillos y no grandes alardes ornamentales en los que se cojea un poco.


Los Extras

La edición en DVD es el complemento perfecto a la película, pues como contenidos extra, esta superproducción cuenta tanto con el trailer como con el making of de la misma, sin olvidar los comentarios del Director Jon Amiel.
Mención aparte merecen las escenas no editadas, que si bien no sirven para añadir nada nuevo al argumento, si harán las delicias de los devotos de este tipo de filmaciones. A esto hay que añadir el extra para mi más importante y donde se dejan “al desnudo” los efectos especiales. Éste nos servirá para descubrir –entre otros- el reto que supuso diseñar y construir la nave a tamaño real o la dificultad en la creación de la geoda gigante que la Virgil atraviesa en su camino al centro de la Tierra.


Iván Vargas en EDLIM
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