<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/15356316?origin\x3dhttp://ivanin.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Misteriosa Obsesión



Al ver una película, es algo habitual que el espectador se identifique con el protagonista de la misma- ¿Quién no ha sentido como propios los golpes que recibía el desabrido Silvester Stallone en “Rocky” o se ha creído un miembro más de la familia Corleone en la excepcional trilogía de “El Padrino”?

Pero hay veces que esta simbiosis puede provocarnos bastantes tensiones. Unas veces en tono más cómico (como sucede con la sofisticada aventura urbana “Jo, que noche”) y otras de forma más cruda. Tal es el caso de la genial “Efecto mariposa” o el filme que nos ocupa, “Misteriosa obsesión”, películas ambas en los que el personaje principal se ve atrapado en una pegajosa tela de araña de la cual es muy difícil desenmarañarse.

Imagine nuestro lector que todo lo que recuerda, incluida su familia, ha sido producto simplemente de su calenturienta imaginación, ya que nada es lo que realmente aparenta. Es en una situación similar donde se encuentra la génesis de “Misteriosa obsesión”.
En este caso, han pasado más de dos años desde que Telly Paretta (Julianne Moore) perdió a su joven vástago Sam debido a un terrible accidente aéreo. Este irreparable malogro amenaza con quebrar la salud mental de nuestra protagonista. Pero ahí no acaba todo, pues según van avanzando los días, la sufrida madre observa atónita como alguien intenta borrar al pequeño fallecido de sus recuerdos por medio de la eliminación tanto de fotografías como de cualquier rastro relacionado con él.

Presa de un ataque de furia contra su esposo –al que acusa de estos extraños sucesos- Telly se refugia en la terapia del Doctor Munce, el cual no hace sino potenciar sus problemas al asegurarle que el fruto de sus entrañas es tan solo producto de su mente enferma.
Dado lo extraño de la situación, la sufrida pelirroja se resiste a creer que se haya vuelto completamente loca y emprende una cruzada en pos de encontrar alguna prueba de la existencia del pequeño. En la búsqueda se topará con un dipsómano ex jugador profesional (Dominic West), que según el personaje interpretado por la bella protagonista de “Las horas” es el padre de una niña que murió en el mismo accidente que su hijo.

Más de lo mismo


Joseph Ruben, creador de filmes como “Durmiendo con su enemigo” o “El buen hijo”, nos acerca un filme sin grandes pretensiones, entretenido y vivo, algo muy de agradecer en estos tiempos. Lo mismo ocurre con su metraje, pues los aproximadamente noventa minutos filmación se antojan como justos y necesarios para un tipo de rollo como este, y demuestra además que no es necesario estar casi dos horas frente a la pantalla para que no suceda nada reseñable (los que hayan visto “El bosque” me comprenderán).

A esto hay que unir como el no siempre original Ruben da algunos momentos destacables en los que inserta unos buenos golpes de efecto genialmente rodados, si bien dejan esa sensación de dejavú tan típica del cine actual.

Centrándonos en la labor actoral, nada destacable, si acaso el buen hacer de Julianne Moore como madre desesperada que recuerda a una invitada de “El diario de Patricia”. Su partenaire, Dominic West (“La sonrisa de Mona Lisa”), luce su habitual cara de recién levantado aunque continua sin transmitir absolutamente nada al espectador, el cual esperará en balde que muestre alguna emoción.

Por último, dos visiones personales que giran en torno al cine actual y que –a mi humilde parecer- habría que estudiar en profundidad. Mi primera reflexión gira en torno a la proliferación de trailers que no tienen nada que ver con la trama de la película. ¿Alguien sabe el por qué de esta moda?, pues si bien en algunos filmes esta tendencia no es tan acusada, en otros casos descubrimos como lo que se nos anuncia no tiene nada que ver con lo que luego aparece en la pantalla (tal es el caso de la anteriormente mencionada “El bosque” o la propia “Misteriosa obsesión”).

El segundo producto de mi frustración en torno al cine radica en las absurdas traducciones que hacemos de los títulos de habla inglesa. Si alguien es capaz de explicarme que relación existe entre “The forgotten” y “Misteriosa obsesión” que no dude en llamarme, ya que ardo en deseos de saberlo.


Iván Vargas en Edición Limitada DVD
« Home | Next »
| Next »
| Next »
| Next »
| Next »

» Publicar un comentario