El Capitán Alatriste
lunes, septiembre 04, 2006
Me gusta Arturo Pérez Reverte. No, no es simplemente una declaración de amor made in “El diario de Patricia”. Se trata de una admiración a su forma de escribir, a la trama de sus historias, a la profundidad de sus personajes, a sus giros argumentales…
De ahí que cuando leí que el escritor alababa la adaptación cinematográfica de su obra más conocida me sentí en la necesidad de ir al cine ver la última película de Diaz Yañes, ¡en qué hora!.
Con la fotografía como único elemento digno de no ser denostado, “Alatriste” presenta un argumento carente de linealidad, coherencia e interés. La no-historia provoca que pasemos de un lustro a otro tan solo en unos segundos mientras que debemos las batallas son cortas, fugaces, precoces como si de un quinceañero se tratara.
Un neoyorkino en León
Un amplio reparto repleto de rostros conocidos del cine español se ve “coronado” por un Viggo Mortensen, un actor apenas conocido por el gran público hasta su aparición como Aragorn en la trilogía de “El Señor de los Anillos” ( o si no, que levante la mano el primero que recuerde sus actuaciones en “Atrapado por su pasado” o “Pánico en el túnel” ) y que en un alarde de “profesionalidad” decicidió utilizar su propia voz para el personaje en vez de ser doblado. El resultado ya lo pueden imaginar.

Con todo y con eso, el neoyorkino con acento argentino y cuyas frases acaban con una ristra interminable de eses, es bastante más creíble en su papel que –entre otros- un lineal Javier Cámara, el orondo Juan Echanove (lo que me lleva a pensar que escribiría Quevedo si levantara la cabeza), Eduardo Noriega, Unax Ugalde encarnando a un Íñigo Balboa que con 12 años tiene acento madrileño y que tras diez años viviendo en la capital recupera su acento vasco (¿?) o Blanca Portillo en su papel de Fray Emilio Bocanegra
¡Por favor, que alguien me explique que se buscó con la absurda idea de elegir una “actriz” –permitaseme la licencia- para encarnar uno de los mejores personajes de las novelas de Reverte y ridiculizarlo con su actuación hasta convertirlo en una parodia de si mismo!.
Si la explicación es coherente, y no le resulta muy molesto, que continue con el resto de miembros del reparto y dirección.

